¿Has hecho un mal movimiento con el pie? ¿Has pisado mal? ¿Se te ha torcido el pie de manera brusca? ¿El pie se te ha hinchado? ¿Duele mucho?   ¡Seguramente estás delante de un esguince de tobillo!!

¿Qué es un esguince?

Un esguince es una lesión (distensión o rotura) del ligamento sin desplazamiento articular. El ligamento es una banda de tejido conjuntivo, muy sólido, uniendo como mínimo dos huesos. Su función es la de dar estabilidad a la articulación.

Los síntomas varían según la gravedad de la lesión. Los primeros síntomas son dolor, inflamación y hasta hematoma.

 

El esguince externo es más común que el interno (90%), éste afecta al Ligamento Lateral Externo (L.L.E.)

El movimiento es de cuando el pie gira para adentro.

 

 

Existen tres grados:

  • Grado I: esguince leve. Los ligamentos sufren una distensión. La persona nota dolor y posiblemente hinchazón.
  • Grado II: esguince moderado. Rotura parcial del ligamento. La persona nota el tobillo flojo, doloroso e hinchado.  Dificultad en apoyar el pie y ponerle peso.
  • Grado III: esguince grave. Rotura total del ligamento. El tobillo duele muchísimo y está muy hinchado. No puede apoyarse encima del pie.

 

 

Los esguinces del grado I no son graves, pero si no son bien tratados se puede crear una fibrosis de los ligamentos y el esguince puede volverse muy incapacitante, ya que corremos el riesgo de que la lesión se vuelva crónica y debilitemos el tobillo, teniendo en cuenta que no solo las estructuras blandas están afectadas sino también articulaciones como la tibio-peroneo-astragalina y la tibioperonea, asi como huesos como el escafoides y el cuboides, que se ven afectados al padecer un esguince.   Si no tratamos bien el esguince y luchamos contra esta fibrosis, el tobillo puede volverse menos flexible y menos capacitado a adaptarse.

 

La buena noticia es que la osteopatía trabaja sobre los tejidos y las articulaciones afectadas y en pocas sesiones devolverá la movilidad al tobillo.

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